Dejar de fumar es seguramente uno de los vicios más difíciles de dejar, tú lo intentas, pero dejar de fumar te persigue donde quiera que vayas. Si acabas este artículo y lo lees atentamente, estarás mucho más cerca.
Muy a menudo viene gente que quiere dejar de fumar y cada uno de ellos me recuerda todo lo que yo llegué a pasar hasta que conseguí dejar de fumar, y de eso hace ya unos años.
Seamos realistas, para dejar de fumar, no basta con un solo tratamiento o con una sola ayuda para vencer ese miedo, ese abismo que se presenta delante y que muchas veces ni sabemos qué es exactamente ni a que nos enfrentamos.
No recordamos apenas como era la vida sin tabaco, pero lo peor de todo es que ahora mismo no nos podemos imaginar la vida sin fumar, y ese es la gran muralla para dejar de fumar que debemos saltar y para la que nos tenemos que preparar cuándo nos proponemos dejar de fumar y conseguir ser libres.

El cuento del Ferrari no es cierto y menos ahora tal y como están las cosas. En su momento corría la leyenda de algún coach motivado que era más fácil dejar de fumar si guardabas el dinero de cada paquete de tabaco diario en un bote, te ahorrabas tanto dinero que te salían unas vacaciones de lujo pagadas o te podrías comprar en un “lambo” en unos pocos años.
Yo conseguí dejar de fumar desde hace bastantes años, y las vacaciones son las de siempre, cuando se puede, y sigo con mi moto que tiene ya más de 80.000 kilómetros, el coche creo que va por 260.000 kilómetros, pero ni Ferrari, ni “lambo”, eso sí, pude dejar de fumar y eso vale mucho más.
Además, y por experiencia, esa motivación para dejar de fumar se diluye al primer o segundo subidón que viene después de dejar de fumar y ni sirve ni que vayas con la foto grapada en el brazo para verla.
Lo primero, las excusas que tanto nos castigan para dejar de fumar y que sabemos que no son ciertas, pero nos sirven para posponerlo. Acéptalas como lo que son excusas, y bien válidas que son. Dejar de fumar es un proceso por el que vamos a pasar y seguirán apareciendo hasta que digamos basta.
No te castigues para dejar de fumar, además, por eso, estás en el camino, ya llegará, da igual cuando vayas a dejar de fumar, quítate presión y cuándo llegué el día en que se acaben, decidirás. Después ya te darás cuenta de que no era para tanto, pero de momento, es para mucho, cuesta y es muy difícil, pero si yo he podido, tú también podrás.
Lo segundo, en la mente, retumba él «dejar de fumar para siempre» y eso genera un miedo escabroso que te tambalea antes de empezar. Tu mente juega contigo y la voluntad se hace pequeña y se disuelve en el dejar de fumar para siempre.
¿Quién te ha dicho que ese es el último cigarro? ¿De dónde sale que dejar de fumar es para siempre? ¿Por qué tiene que ser para siempre si en la vida no hay nada para siempre?
Pues precisamente eso. No vayas tan lejos porque no llegarás. Empieza por un día, un solo día.
Deja de fumar el próximo lunes con la energía de empezar la semana y a ver qué pasa.
Si no funciona dejar de fumar ese día, prueba el jueves o el viernes. El fin de semana es una buena opción, pero el tiempo libre es una guerra contra los pensamientos de fumar.
Ocupa tu tiempo y no te preocupes por engordar, ese es el menor de tus problemas y sobre todo el mensaje de tu cuerpo que quiere volver a fumar porque está enganchado a toda la mierda que le ponen dentro del cigarro y que ni sanidad sabe lo que hay ahí dentro.
Date un margen de 12 kilos o más, el cuerpo restablecerá su peso porque estarás más sano y volverás a tu peso original en año o año y medio como mucho.
La combinación perfecta, aunque estemos en un ambiente natural, para mí, son la medicación que te da el ambulatorio con la acupuntura y nuevos hábitos.

Planificar y ocupar tu tiempo en esta combinación, te ayudará y muchísimo.
Dejar de fumar a la primera es algo que no todas las personas consiguen, por lo que el mundo no se va a acabar aquí y los días siguen, el tiempo no se para y justo después de un intento puede venir el siguiente, no hay límite por lo que el engaño que te propone la mente no es real.
No pasa absolutamente nada por fumarse un cigarro cuando llegan los momentos extremos de ansiedad y desesperación. No seamos cabezotas ni hagamos tanto caso a los que nos proponen las situaciones límite, es su obligación y están ahí para eso, les aceptamos y les agradecemos que estén ahí, pero seamos realistas, antes de explotar, fúmate un cigarro y guárdate el secreto.
Sabes que es uno de los últimos, no hace falta llevar esa losa encima del último. Seguro que solo con pensar en esa situación, ahora mismo ya te sientes mejor. Ha pasado por ahí y ojalá me hubieran contado esto porque a mí me tocó pasar por ahí solo.
Hay que ser lo más claros posible, los beneficios son muchos, pero la adicción es solo una, pero es un gigante al que tenemos que tumbar si queremos ser libres, y eso pasa por una serie de pasos; antes, durante y después.

La comida de coco es importante y las variables irán con cada persona, pero por la parte de la decisión “definitiva”, le “abismo del miedo”, los momentos de necesidad imperiosa de durante y después (que se van reduciendo y siempre van a menos) y el hambre que te entra, son comunes.
¿Pero qué hay de fondo? La ansiedad.
Una ansiedad tremenda que hemos pagado con el tabaco igual que otros lo hacen con otras drogas, con el alcohol o con el café que seguramente vaya ligado.
Hablando de café, redúcelo porque por asociación por ahí puedes caer, cambia dónde lo hacías, la marca, intenta hacer descafeinado, modifica la hora, reduce si haces más de tres.
El café y las comidas son las mayores puertas al cigarro, evítalas en lo posible o reduce su nivel de riesgo.
Busca postres que te llenen ese vacío, arriésgate a experimentar con infusiones hasta que encuentres una a la que agarrarte como un salvavidas.
Incluso te diría que un chupito de algún licor fuerte o un helado durante los primeros días más críticos te puede ayudar. Da igual lo que encuentres, la verdad. La cuestión es encontrar algo que sustituya el hábito anterior y te quite el mono durante dos o tres minutos, que es lo que dura ese envite.

¿Cuánto duran los impulsos de fumar?
Pues no duran nada, aunque se hacen eternos, te diría que en menos de 4 minutos ya estarás pensando en otra cosa, puedes poner el cronómetro para comprobarlo, pero te vas a olvidar de apagarlo, te lo aseguro.
Aunque parezca increíble, no estás todo el día con la desesperación, son solo unos minutos y los primeros días puede que ocurra de hora en hora si nos ponemos superextremos, pero rápidamente pasa un envite cada dos o tres horas, que si quitamos las de sueño, nos queda en seis impulsos que pasan a dos o tres en pocas horas más y para convertirse en uno o dos en nada y menos.
¿Cómo avanzas al dejar de fumar?
Si pasas el primer día puedes pasar el segundo mejor y aunque venga algún rebote, ya has pasado el primer día que siempre será el peor. La única diferencia es que con el primer día de poner todo tu esfuerzo y estás en guardia y con alguno posterior, te viene de sorpresa y parece más de lo que fue, pero si lees esto, acuérdate, el primero fue el peor en todos los sentidos.
Por adicción física, psicológica, emocional y energética. En 72 horas habrás dejado atrás la física y en tres meses la emocional, la energética suele durar más, bastante más, pero depende de la persona y los nuevos hábitos, a más te cuides antes desaparecerá, pero en el día a día ni te das cuenta más allá de algún sueño que te ves fumando o comprando tabaco o acabando de fumarlo o buscando un paquete, curiosamente de la marca que fumabas.
Ahí es donde, después de unas horas complicadas, te darás cuenta de que ya lo has conseguido y que hacía días que o pensabas en eso y puede que tengas que rebuscar cuando fue la última vez.
Se ha ido convirtiendo en un recuerdo y en una aventurilla más para contar a los más cercanos o a los que todavía siguen allí anclados.
El psicológico no creo que se pase nunca, y te hablo de años después, actualmente hasta el humo me molesta, pero la adicción psicológica sigue ahí, un ex, es un ex toda la vida de lo que sea que haya hecho.
Es una nueva realidad que la verdad sea dicha bien alta, y gracias a eso te mantienes siempre alerta para no volver a caer.
La piel se vuelve más suave, coges color, la ropa de oler tan mal, las relaciones mejoran, los resfriados ya no son ese dolor de cuello al toser que te destripa por dentro, no soplas o no tanto al hacer algún esfuerzo, el humor mejora y el peso vuelve a su estado anterior.
Todo son regalos, pero para conocerlos, por mucho que te cuente, tienes que pasar por ahí para recogerlos.

Desde aquí te animo a planificar bien, apóyate sobre todo en la acupuntura, asegúrate buscar un buen acupuntor, no uno que haya estudiado online ni tenga cursos de pocos meses con protocolos preestablecidos para todos.
Busca un buen acupuntor, que como mínimo haya estudiado tres años, si no lo encuentras, pregúntame y buscaremos por tu zona.
El apoyo psicológico, de alguien que haya dejado de fumar, es fundamental que te identifiques con esa persona y sepa de verdad por dónde estás pasando.
El emocional, lo mismo y el energético difícilmente vas a encontrar alguno que te hable de esta parte, pero está bien que sepas que está y por eso la he descrito aquí.
Y déjame recordarte el único objetivo real que te va a servir y te hará las cosas mucho más asequibles, primero consigue dejar de fumar durante un día, el resto vendrá solo directamente o dentro de muy poquito.
Si has llegado hasta aquí, ya lo tienes, aunque todavía no lo sepas, te lo aseguro.


